3 octubre, 2026
Jaime Nicolau / Vídeo y Foto: Vicente Escrivá
Comparten pasión por el vino. Se conocen desde hace casi tres años y ya trabajan juntos en los proyectos que el viticultor valenciano Javi Revert tiene entre manos. Alessandro Manzoni ha sabido ganarse su confianza a base de trabajo, talento y pasión. Así nade Spiral de Vi, de una realidad muy sencilla. A lo largo de los años, Javi Revert ha reunido un conjunto de viñedos en el Valle dels Alforins que forman parte de su patrimonio vitícola. Algunos de ellos son pequeñas parcelas de viña vieja; otros son viñedos que ha recuperado y cultiva directamente. Spiral de Vi nace del encuentro entre ese patrimonio vitícola y la incorporación de Alessandro Manzoni al proyecto. Juntos comparten una misma manera de entender la viticultura y una visión común: seguir evolucionando sin perder nunca el vínculo con el origen.

El nombre Spiral de Vi refleja esa filosofía. La espiral, presente de forma constante en la naturaleza, simboliza un crecimiento continuo que siempre mantiene la conexión con su punto de partida. Del mismo modo, este proyecto representa una evolución natural construida sobre la experiencia acumulada, el profundo conocimiento del Valle dels Alforins y la voluntad de seguir descubriendo todo el potencial de este territorio. Ambos se muestran convencidos de que «el Valle dels Alforins es una de las grandes zonas vitícolas del Mediterráneo. La altitud de sus viñedos, la influencia de las brisas procedentes del mar y la diversidad de sus suelos calcáreos permiten conservar una frescura poco habitual en un clima mediterráneo. Este equilibrio entre madurez y frescura, unido a un extraordinario patrimonio de variedades tradicionales, da lugar a vinos con una identidad profundamente ligada a su origen».
Hemos quedado con Alessandro. Nos adentramos con él en la sala en la que reposan los vinos. Después nos llevará al precioso viñedo de La Zafra. «Mi vinculación con Javi viene de hace unos años. Yo estaba trabajando en Italia, en la Toscana, en una bodega y después de dos años quería hacer un cambio de estilo, de forma de elaborar y de tipo de bodega y a través de Pep Ferrer del restaurante Ca Pepico que conozco hace muchos años. Él nos pone un poco en contacto a Javi y a mi. Él empezaba a buscar a una persona y yo quería volver a un proyecto más del estilo de Javi. Así se unieron nuestros caminos», señala Sandro Manzoni. «Javi aporta la parte de conocimiento y de muchos años en la zona conociendo las viñas y yo creo que aporto la la juventud, mi pasión y mis ganas y un intento de dar mi granito de arena a esta zona», añade.




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