Déjate seducir por el mundo del vino

Menú

Galicia en la copa y en el plato (3/4): el cuarto sorbo

29 octubre, 2026

Pedro G. Mocholí

Desde que voy a Galicia suelo repetir ciertos hábitos, y por supuesto, uno de ellos es visitar o repetir visita a algunos restaurante y ver cómo van evolucionando.

La mañana del sábado debía de repetir mi visita a un asador que estoy visitando durante el 2020; A´de Lino Alta Taberna de Lino Fervenza.

Pero antes de llegar, nos detuvimos un rato en Arcade, la localidad donde las ostras son muy afamadas de manera justa.

Entre las ostras gallegas y un servidor existe un matrimonio de conveniencia desde que mi padre en junio del 80 me llevó al Mercado de la Piedra y me di un desayuno de ostras por apenas 300 pesetas. Después de aquel madrugador atracón de ostras, descubrí que aquellas mujeres con una destreza inusitada en el arte de abrir ostras, provenían de Arcade.

Por ello, a falta de acercarme al mítico mercado, me acerco a esta localidad, y desayuno Ostras con Albariño, y emulo a los “ricos” con mis ínfulas de acercarme, mínimamente a ellos. 

Cuando cruzas Arcade te das cuenta de la importancia que posee este molusco en la localidad, y como el reclamo que todos los establecimientos hosteleros son las Ostras de Arcade. Así que antes de llegar, llamé a mi querido amigo Faustino Batallán, muy ducho en cuestiones gastronómicas gallegas me recomendó visitar Veiramar, donde Paco y su mujer Sofía ofrecen una gran propuesta de género y producto.

Nada más cruzar el umbral de la puerta vemos una bandeja repleta de ostras, y a su lado encontramos unas empanadas. Jorge y yo nos sentamos y la comanda estaba muy clara; un docena de ostras, un poco de empanada y una copas de vino. Para mí, las ostras son como las pipas, me pongo a comer y no tengo medida. Es típico en Galicia, y en otras comunidades autonómicas, la de poner una tapa como detalle, y aquí mantienen esa tradición poniendo un pedazo de tortilla de patatas junto a la copa de vino. Durante nuestra visita, Faustino llamó a Paco, y cuando estábamos a punto de irnos, irrumpió con una cariñosa expresión; “ustedes no se van”. Me quedé petrificado al tiempo que asistía con la cabeza. Me comenta que le ha llamado Fausti (como cariñosamente yo le llamo) y que querían tener un detalle con nosotros, y acto seguido una bandeja de camarones recién cocido y una plato de Pulpo O ‘Feira, para beber nos ofreció su propio Rías Baíxas que elabora en la subzona de Condado. Epatados por semejante y desbordante hospitalidad nos quedamos gustosamente departiendo animadamente con Paco y su mujer. 

Acto seguido nos acercamos un momento a Marín, observando su imponente puerta que todos los años recibe a los guardiamarinas que van a iniciar sus estudios para ser en el futuro marinos. 

Llegamos al asador que inició sus actividades ofreciendo tapas que elaboraba su madre, pero poco a poco Lino le fue dando su personalidad creando el prestigioso asador que es hoy en día. Si que es verdad que desde mi primera visita a esta última he visto una constante evolución, y como año tras año ha ido cuidando con detalles la antigua casa y establo de sus abuelos. 

Su oferta de carnes siempre ha sido excepcional, y añadido a esa exclusividad, he visto como verano tras verano ha perfeccionado la técnica de asar a la parrilla, destacando por esa cohabitación necesaria en el producto y la elaboración. 

260414-bodegas-xalo-800x200px

turisme-comunitat-valenciana-800x200

0 comentarios en Galicia en la copa y en el plato (3/4): el cuarto sorbo

Deja tu comentario

Tu e-mail no será visible.

* Requerido

* Requerido

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Se advierte al usuario del uso de cookies propias y de terceros de personalización y de análisis al navegar por esta página web para mejorar nuestros servicios y recopilar información estrictamente estadística de la navegación en nuestro sitio web.

Política de cookies Acepto · No acepto