13 octubre, 2026

Pedro G. Mocholí
Conozco Galicia y la totalidad de su territorio desde que en mayo de 1970, mi padre nos llevó de viaje a esa región española para que la conociéramos. Recuerdo que yo apenas tenía 8 años y estaba estudiando Ingreso en los Dominicos de Valencia.
Recuerdo como mi madre habló con el Padre Hoyos, en aquel tiempo responsable de Primaria, que no dudó un segundo y me dio permiso para realizar un viaje que sin duda marcó e inició mi amor por el norte de España, pues el viaje también incluía una estancia en Asturias.
Tengo infinidad de recuerdos, pero hay uno que me sorprende hoy en día. Aquel año era “Año Santo Compostela”, y a diferencia de hoy en día, aquellos “Años” eran muy diferentes a los actuales, pues no habían la cantidad de pelegrinos realizando el Camino que hay hoy en día, y el otro recuerdo fue que pudimos aparcar en la misma plaza de la Catedral, algo impensable hoy en día.
Desde el verano del 2012 paso mis vacaciones en Galicia, en concreto en Ribadumia, en el hotel enoturista Novavila, de mi querido amigo J. Luis Vilanova.
En mis primeros viajes solía hacer el viaje de tirón, pero desde hace unos años he decidido hacer un alto en el viaje en la localidad de Alba de Tormes, y pasar una noche en el hotel Don Fabrique de otro buen amigo; Nico Sánchez Mongé, su hermano Manuel y su encantadora madre, Ángeles que nos hace unos inolvidables desayunos.
En el viaje de este año he tenido la suerte de tener un compañero de viaje; Jorge de Andrés Salvador, amigo desde hace años, y miembro de la familia Andrés Salvador.

Durante la primera noche en Don Fabrique, Nico nos sorprendió con una Trucha salvaje, pescada unas horas antes en el río Tormes, un río que se encuentra a escasos doscientos metros del propio hotel.
El sabor de este pez nos sorprendió por la limpieza de sabor y la exquisitez de sus delicadas carnes. Tanto Jorge como yo, coincidimos en que su sabor no tenía nada que ver con el de las truchas que habíamos comido con anterioridad.
La mañana siguiente, tras el opíparo desayuno que nos preparó Ángeles, donde no faltó un zumo de naranja recién exprimido. Pongo de manifiesto que me sorprende que en medio de la meseta, puedan ofrecerme un zumo de naranja recién exprimido, cuando en Valencia es difícil encontrarlo. No digo que se encuentre, pero no es una norma habitual.
Con tranquilidad llegamos por la tarde a Novavila donde nos esperaba J. Luis para darnos las habitaciones. Una practica muy común en el hotel es la de realizar un tardeo, donde en la terraza abrimos algunas botellas de su bodega y las armonizamos con queso País, nueces y membrillo, en plena armonía y con otros clientes alojados.
La mañana siguiente, después de desayunar; ojo, si el desayuno de Don Fabrique es reseñable, el que nos ofrece Esther todas las mañanas es uno de los mejores que puedes encontrar en un hotel español. Primero por la calidad del producto y segundo por la generosidad en las raciones; el zumo recién exprimido, el café, la bollería recién horneada, las tostadas, mantequilla o aceite de oliva virgen extra, y para rematar, el propio J. Luis prepara un “détox” natural con distintos vegetales de su propia huerta.
Es una norma muy común en mis viajes que año tras año mantengo hábitos de viajes pasados. Los lunes suelo acercarme a Valença do Miño, la primera localidad portuguesa cuando cruzas la frontera. Allí existen una gran cantidad de tiendas dedicadas a la venta de sábanas, toallas y albornoces; vamos de todos los textiles inimaginables. Allí compro un par de juegos de sábanas de 400 hilos de algodón egipcio y varias toallas.
Acto seguido nos acercamos a una de mis bodegas preferidas; Valmiñor, donde y en compañía de Carlos Gómez, realizo una cata de sus vinos y a continuación comemos juntos.
La D.O. Rías Baíxas posee de varias subzonas, entre la que encontramos la del O´Rosal, donde se encuentra la de mi amigo.
Esta subzona tiene varias peculiaridades, entre ellas su territorio, pues se encuentran entre el río Miño y el Atlántico, encontrando un microclima que da un singularidad muy especial a sus vinos. La otra es la utilización de distintas variedades permitidas por la D.O. como son la Loureiro o la Caiño.
La primera acción que realizamos con Carlos es la subida a un mirador que posee a espaldas de la bodega. Allí subimos con Todo Terreno y degustamos sus vermús, acompañándolo de unas conservas que enlatan para la bodega.
Desde hace unos años nos acompañan sus hijos; Pablo y Yago, incorporaros desde hace tiempo a la bodega.
La bodega Valmiñor posee vinos en varias D.O. españoles, además de las Rías Baíxas, también nos ofrecen vinos de la D.O. Ribera del Duero y de la D.O. Monterrey.
De sus vinos, todos ellos de una gran calidad, además del clásico Valmiñor, destaco Davila y L-100.
Davila es un vino que se elabora con las siguientes variedades: Treixadura, Loureiro y Albariño, mientras que el L- 100 está elaborado 100% con la variedad Loureiro.
También es tradicional que después de la cata comamos juntos, y en esta ocasión al igual que en las últimas nos acerquemos A ‘Guarda, en concreto al restaurante Área Grande donde disfrutamos del producto gallego.
Manuel y Agustín son los encantadores propietarios que todas las mañanas luchan por ofrecer a sus clientes (la mayoría amigos) los mejores productos de las lonjas próximas.
En esta ocasión comenzamos con unos Tomates Rosa deliciosos y acompañados con una Cebolla Roja muy dulce. A continuación Berberechos al Vapor, Navajas a la Plancha y unas Almejas a la Sartén, por supuesto, todo ellos acompañados por los vinos de la bodega; L- 100 y Davila.

Esta zona de la costa gallega es famosa por sus Langostas, y hay que reconocer que además de la fama, la calidad es excepcional. Nos la presentan a la plancha, disfrutan del sabor yodado de sus carnes.
Para finalizar Manuel nos ha preparado un par de Corullos al horno, una delicia de pescado gracias a sus finas carnes, envueltas en una gozosa capa de melosidad gracias a sus grasas naturales.
Con tranquilidad, Carlos y un servidor nos fumamos un par de cigarros para redondear una inolvidable jornada.
Adegas Valmiñor. Carretera A Guarda- Tui. Nº 245. Barrio Portela, 36760. O Rosal. Pontevedra.
Teléfono: +34 986 60 90 60
Área Grande. Playa de Área Grande. Telf. 986613091. A Guarda Pontevedra.
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