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Déjate seducir por el mundo del vino

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Hacia dónde exportaremos nuestro vino (y IV)

18 noviembre, 2020

David Blay
¿Cómo será el mundo cuando consigamos parar o, al menos, mitigar la pandemia? ¿Crecerá lo suficiente el consumo local como para equilibrar la balanza o deberemos seguir basando los grandes números en la exportación? Y, en tal caso, ¿querrán y podrán pagar los países habituales las mismas botellas que antes del mes de marzo o debe existir un replanteamiento integral del modelo de negocio de las bodegas?

Lo que casi se puede dar como evidente es el hecho de que la crisis no acabará de repente. Porque, incluso en el hipotético caso de hallar una vacuna efectiva para toda la población mundial, mucha de ella habrá visto mermados sus ingresos como consecuencia de lo vivido en los últimos meses.

Y sin embargo, incluso en este escenario todo el mundo buscará pequeñas alegrías. Asequibles, a ser posible. Y pocas hay por mejor precio que descorchar, solo o en compañía, una botella de vino valenciano con una extraordinaria relación calidad-precio.

De lo que no hemos hablado todavía es de los mercados inexplorados. O, mejor, de aquellos que hoy son apenas residuales ante la terna Europa-América-Asia pero que podrían girar su mirada hacia la Comunitat. Al fin y al cabo, los porcentajes bajos están para subirse.

Es éste posiblemente uno de los temas a estudiar. Puesto que casi con total seguridad mantendremos los canales abiertos con los Big Three, pero la demanda será menor que en las últimas épocas. Y eso debería llevarnos a volver algunos esfuerzos en aquellos territorios que constituían sumas pequeñas pero mostraban claramente su interés por nuestros productos.

Si miramos hacia Utiel-Requena, no es nada desdeñable que un apartado calificado como ‘Resto de países’ ocupe un 23’8% en el consumo total de tintos, más de un 33% en el de blancos y un 13’1% en rosados.

Quizá algo menor es la incidencia en las cuentas de la Denominación de Origen Valencia, pero nos pone sobre la pista de hacia dónde podría comenzar a fomentarse una campaña agresiva. Y es que más de 250.000 botellas se reparten entre África y Oceanía, lo que significa que las posibilidades de consolidación distan mucho de estar lejos de haber alcanzado su tope.

En situación similar se encuentra Alicante, que poco a poco va seduciendo mercados como los de Costa de Marfil, Canadá (décima posición en el ranking absoluto) o Singapur.

No es momento, como siempre parece que acabamos diciendo, de reinventarnos. Sí lo es de reposicionarnos. De descubrir quién está mejor que nosotros, con qué armas le entramos la primera vez y recargarlas de nuevo. De abrir los ojos a que los equilibrios de poder se han movido de hemisferio, tanto a nivel político como de consumo. Y pensar que nos quedan muchos países por conquistar. 

Porque si algo no pasará de moda, ni siquiera en estos tiempos de pantallas, será tomar una copa de vino junto a otra persona. Aunque, de momento, tengamos que hacerlo a algunos kilómetros de distancia.

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